Vender sin publicar
Hay muchas razones para no querer tu casa en un portal: privacidad, inquilinos, un negocio abierto, varios propietarios o, sencillamente, no querer visitas a todas horas. Buscamos comprador sin exponerla, y tú decides hasta dónde se cuenta.
Tú decides qué se revela en cada nivel
Casi nunca es todo lo que no se puede publicar: lo sensible suele ser un dato concreto, como la dirección, tu identidad, las fotos o el precio. Cada comprador ve más a medida que demuestra interés real y capacidad de compra.
Ficha ciega
Se anuncia la oportunidad, no la casa. Tú eliges zona, superficie y precio que se ven, y si la ficha está en el portal o solo se envía a compradores seleccionados.
Registro
Quien quiera más se registra con su perfil, presupuesto y plazo. Tú decides qué tipo de compradores pueden hacerlo.
Cualificación
Preaprobación hipotecaria o prueba de fondos, antes del dossier o antes de la visita.
Dossier
Fotos y documentación con el nombre del comprador en cada página. Con acuerdo de confidencialidad si tu caso lo pide, y con tu aprobación en cada envío si quieres.
Dirección y visita
La dirección, solo cuando tú digas. Visitas programadas, con aviso y siempre acompañadas.
La privacidad no suele costar precio, pero sí algo más de tiempo. Por eso los niveles se ajustan a cada caso: en un piso de precio medio bastan los primeros; en un inmueble singular o un negocio, todos.
Lo que la ficha nunca dice
- La dirección ni nada que permita localizar el inmueble.
- Fotos de fachada, vistas o detalles reconocibles.
- Por qué vendes ni con qué plazo.
- Tu nombre ni el de nadie de tu familia.
Puedes pedir que retiremos la ficha en cualquier momento.
Quién cobra y cómo: los honorarios se pactan por escrito contigo antes de publicar nada. Las calculadoras son de uso libre y no te comprometen a nada. Si nos encargas un servicio, antes de empezar te decimos por escrito qué cobramos, quién lo paga y a quién representamos. Si en una operación cobráramos de las dos partes, te lo diríamos también por escrito.